Como les platiqué hace unos días, los Premios Darwin son un excelente proveedor para el buen humor, haciéndonos pasar gratos y culposos momentos riéndonos de las muertes más extrañas, absurdas y tontas que el mundo ha visto.

nelson 233x175 Premios Darwin: Las muertes más extrañas, absurdas y raras (Parte 1)

Y como lo prometido es deuda, aquí les traigo la primera parte de la recopilación de los desafortunados galardonados con este premio:

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A mi manera” – En 1989 el francés Jacques LeFevrier elaboró, en teoría, uno de los suicidios más letales que se podría imaginar. En la cima de un acantilado se ató una soga al cuello y el otro extremo lo aseguró a una gran roca, bebió un veneno, prendió en llamas su ropa y se arrojó al vacío, pero no conforme quiso agregarle un toque clásico a su muerte dándose un balazo, lo que resulta bastante difícil de hacer en caída libre. Para su ma…bue… para su suerte la bala lo evadió y cortó la soga, al caer al agua esta apagó el fuego y la fuerza del impacto lo hizo vomitar liberándolo del potente veneno que había bebido. En el mar fue rescatado por un pescador, el cual caritativamente lo llevó el hospital. Pero el destino nos regalaría uno de los grandes “epics fails” ya que al poco tiempo murió en el hospital por una hipotermia.

Esta vez quise poner sólo una buena probada de esta recopilación, pero en los próximos días les traeré más de las muertes más extrañas, absurdas y raras de la historia.