Con un sistema de copias de seguridad instalado en nuestro sistema nos permite estar preparados para lo peor en caso de pérdida de datos. Por lo general no nos damos cuenta de la necesidad de tener un sistema de copias de seguridad en nuestro sistema hasta que llega el desastre y perdemos nuestros datos importantes o incluso años de trabajo, así que, mejor prevenir que lamentar.

La mejor opción es realizar estas copias de seguridad en un dispositivo de almacenamiento diferente al entorno de trabajo, para mantener la seguridad de los archivos, aislados de posibles amenazas.
A la hora de realizar nuestras copias de seguridad debemos plantearnos una serie de preguntas, por ejemplo “¿Con qué frecuencia necesito realizar las copias de seguridad?”, “¿Cuanto espacio necesitaré para almacenar las copias de seguridad?, “¿Donde voy a almacenar estas copias de seguridad?”, “¿Los respaldos de información contienen información sensible y por ellos los backups o copias de seguridad deberían ser encriptados?”. Las respuestas a las anteriores preguntas nos ayudarán a seleccionar un programa adecuado a nuestras necesidades.
Hay que aclarar que existen dos tipos básicos de copias de seguridad (backups):

  • Completo: una copia de seguridad completa de todos los archivos que decidimos salvaguardar en una copia de seguridad. Este tipo de copia es la mejor opción para respaldar archivos la primera vez que se realiza una copia de seguridad.
  • Incremental: este tipo de copia de seguridad se basa en una copia completa (e incluso otras incrementales anteriores) para respaldar únicamente aquellos archivos que han sido modificados desde que se ha realizado la ultima copia de seguridad. Este tipo de copia de seguridad tiene la ventaja de que nos permite aumentar la velocidad a la hora de crearla y al mismo tiempo reducir el espacio necesario para almacenarla.